Técnicas de marketing sensorial para escribir mejor

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Ante la invasión de un aroma, no nos queda más que rendirnos al poder que tiene de jalar, desde lo más profundo, una memoria con su esencia original. En un instante, podemos decir que «huele a tormenta de verano» cuando un particular aroma viaja a nuestro pasado y nos trae esa sensación. Ese olor lo sentimos completo.

Los términos para describir lo que olemos son siempre personales, es nuestra historia sensorial que a veces nos lleva a lo poético o a lo más visceral. Dicen que el sentido del olfato es uno de los viejos sentidos de nuestra evolución. Tiene conexiones muy bien desarrolladas con las estructuras del viejo cerebro que regula las emociones y las motivaciones, incluido el sistema límbico. Es por eso que nuestra relación con los olores no es racional sino de reacción: emocional e instintiva.

Los científicos también han descubierto que las neuronas olfativas encargadas de detectar los aromas se regeneran a lo largo de toda nuestra vida. Entonces, ¿por qué no nutrir y aprovechar ese regalo hasta el último día? ¿Por qué no disfrutar los frutos que nuestro olfato puede regalarnos? ¿Por qué no escribir usando los sentidos?

La escritura sensorial es fácil. Ve estos ejemplos de redacción que utilizan los sentidos:

El chocolate mexicano

El recordar el aroma a cacao y canela del chocolate mexicano nos puede llevar a la mesa con mantel bordado, a una plática de media tarde, al cariño de una tía que lo preparó con amor.

El café de olla

Es la bebida de café más mexicana. Su preparación en ollas de barro le da un sabor a hacienda, a tierra. Es un café que invita a saborearse despacio, el piloncillo lo endulza y la canela lo sella. Agua, café, piloncillo, canela y barro: la combinación perfecta para gozar el café más mexicano.

La tierra mojada

¿Qué te llevarías contigo si te fueras de México?, le preguntaron a una amiga. Su respuesta fue contundente: «tierra mojada». «La tierra mojada después de una tarde lluviosa de Tonalá». Eso dijo. Así es de fuerte ese aroma tan raíz.

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¿Cuál aroma quieres compartir con tus lectores?

Conforme caemos en la turbulencia de los días, de los días que nos alejan de los sentidos; tratemos de regalarnos instantes aromáticos, liberadores. El olfato es ese fiel compañero que estará a nuestro lado hasta el final. Será el último que se vaya. Aceptemos su regalo, celebremos los aromas que amamos.

Celebremos los aromas que amamos con nuestra escritura.

Te diste cuenta que escribir sobre los aromas que amamos nos los trae a la memoria. Si un día disfrutaste una deliciosa taza de chocolate tradicional mexicano, seguramente el aroma te tocó de nuevo. Si fue un café de olla, el distintivo sabor y olor del piloncillo regresó de pronto. E igual pasó con la tierra mojada, ese aroma invadió tus sentidos y en un instante te llevó a una tarde de lluvia.

La escritura que toma en cuenta los sentidos, en este caso el sentido del olfato, trae memoria, trae emociones, trae arraigo a lo vivido. ¡Qué manera tan efectiva de comunicar! ¿Por qué no agregar el matiz de los sentidos en tus mensajes?

Escribir un blog, redactar contenidos puede ser tan creativo como tú. El cómo escribir un blog puede abarcar horizontes tan amplios como tu imaginación y la naturaleza de la marca que expresas. Redactar contenidos es darle un rostro a tus palabras.

¿Quieres que recuerden tu blog? Comienza a usar tus sentidos.

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Fotografías:

RestaurantAnticaRoma (Chef oliendo hierba)

Di Lewis (Chocolate)

Alejandro Linares García (Café de olla) https://commons.m.wikimedia.org/wiki/File:6oGastronomica19.JPG

Anna-m. w. (Tierra mojada)

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